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Personajes: - Un abuelo con abrigo y bufanda y polera lola.

- Personajes varios que se pasean y conversan en el fondo.

- Escenografía una banca y un arbol.



Ustedes, nunca pensé o imaginé que tan pequeños guijarros me fueran tan molestosos, se cruzan en mi camino sin dejarme transitar. Tiempo atrás los hubiera recogido para hacerlos silbar contra el viento; sin duda, eso antes de mis primeros veinte, cuando era un chicuelo, porque ahora tengo cuatro veces veinte.

Bueno, no me mireís así, ni tampoco sonriaís, aunque los entiendo que por mis canas y mis pasos cansados digaís que son ochenta y no cuatro veces veinte, es que simplemente cuento como he vivido de veinte en veinte. Además, miraís por fuera, pero ve, mira acá adentro (muestra como viste una polera muy lola) , acaso no sólo son veinte, vivo así, aunque estos azarosos guijarros turben mi existencia.

El tiempo me ha enseñado muchísimas cosas, podría decir que soy ¡ un joven con experiencia!; en mi segunda veintena, fui muy altivo, hice muchos amigos, si los recuerdo como si fuera ayer el Rucio, ese el lider, junto a Pedrito y el Nelson, ¡en que líos los metíamos!, por eso hice peligrosos enemigos. Siempre llevé mi frente muy en alto, ah! de que sirvió, de nada, hoy Dios ha inclinado mi cabeza y curvado mi hombro para que sepa donde pongo mis pies y que me olvide de mi altivez. Parece, simplemente una lección, tan orgulloso y elegante, para hoy mirar el suelo sin cesar por lo encorvado de mi espalda. Es que acaso, el tiempo pasa sin dejar su huella, no pesa todo esto en el cuerpo mortal, ¡ todos los trajes se desgastan y este también, si ya tiene ochenta, como dicen ustedes.

Amigos, Dios es muy sabio, a veces pienso que esto de arrastrar los pies y lento andar, es para que piense primero a donde quiero ir o bien a donde quiero llegar, si no lo han notado tengo que pensarlo dos veces primero antes de emprender el rumbo. Pero antes, para que les cuento, vamos para allá decía uno y partiamos sin saber a donde ni a qué. También en mi vida, olvidé el lugar al cual quería llegar, olvidé definirlo y en un instante estuve justamente donde no quería llegar, y aquí me tienen sin familia, sin amigos, sin hijos ni esposa. Dios es muy sabio, hizo más lento mi andar, ahora me hace pensar con mayor claridad a donde quiero ir.

Sobre los cuarenta, alcé mis manos con ira y mis puños llegué apretar con tanta rabia para dejarlos caer en un mesa y empezar a vociferar; sin embargo, ahora tiemblan sin cesar, y sólo asisten para mis lentes acomodar.

Todos me ven lento y torpe al hablar, es que ya no quiero ir rápido, Dios me ha hecho lento en la recta final, para que disfrute, para que me tarde en llegar y pueda contarles a ustedes al pasar, que estoy contento, que soy feliz y aún cuando me tarde Dios me ha de esperar.

¿ No es verdad Dios? que:

(poema de Amado Nervo)

si tu me dices Ven, lo dejo todo
no volveré siquiera la mirada
para mirar a la mujer amada..
Pero dímelo fuerte de tal modo
que tu voz, como toque de llamada,
vibre hasta en el más íntimo recodo
del ser, levante el alma de su lodo,
y hiera el corazón como una espada.
Si tú me dices ven, todo lo dejo
llegaré a tu santuario casi viejo,
y al fulgor de la luz crepuscular;
más he de compesarte mi retardo
difundiéndome, ¡Oh, Cristo! como un nardo
de perfume sútil, ante tu altar...

Ustedes van demasiado rápido, el camino de la eternidad es por acá, me disculpan ya termino de molestar.... (se va)

Fuente: selah

 

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