La evangelización debe conmover el corazón de los hombres y deleitar el corazón de Dios, mas no llenar de temor a los hombres para que olviden su amor a Dios. Con esto quiero decir que es mejor exhortar a las personas al cumplimiento de la ley motivados por el amor hacia a Dios, que motivados por el temor a la condenación o al demonio.

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