La popularidad, los bienes materiales, el dinero, los placeres, la felicidad, la cultura, el poder y el trabajo están marcadas por la vanidad y la corrupción. En su bondad, Dios nos da a conocer esos fosos en los cuales corremos el riesgo de caer un día u otro.
El único modo en que podemos llegar a ser mejores es mediante la entrega de nuestro corazón a Dios, porque todas las buenas obras que hace el hombre o la mujer por sí mismo están manchadas de orgullo y egoísmo.
En Efesios 2:8,9 se nos dice: “Porque por gracias sois salvo, por medio de la fe y esto no de vosotros, pues es don de Dios no por obras, para que nadie se gloríe”.
Al evocar los mandamientos y llamamientos de Dios, se nos abre una puerta que nos permite entrar en la plena claridad de la revelación y la salvación lo que trae consigo la prosperidad y mejoría en todos los aspectos de nuestra vida.
Si quiere ser una mejor persona, deberá unirse a Jesucristo. Deberá tener la actitud de: “VENGO A TI, SEÑOR, Y VOY A ACEPTAR TU SALVACIÓN POR FE”. No porque sea mejor o porque haya mejorado, sino que vengo a ti con fe y quiero que seas tú mi Salvador. Límpiame de todas las cosas que he hecho que no son de tu agrado.
Ya no tiene que dañar tu propio cuerpo o lastimar a otros. Está libre de toda atadura porque el señor la ha liberado.
Muchos viven atados por el temor, los problemas sicosomáticos, el odio y la amargura. El señor quitará todo esto del corazón si se lo permitimos. El puede quitar toda desesperación, depresión y desaliento. Las cosas que toma muy a pecho se deshacen como consecuencia del amor de Cristo si las pone en sus manos. De este modo podrá ser una persona mejor, más feliz y más productiva, porque no tendrá que estar encadenada a lo que pudiera destruirla.
Una vez que pruebe las cosas al modo del Señor, conocerá la realidad de su amor y entenderá que, en realidad, se ha convertido en una persona mejor. Además de esto, sabrá para todas sus preguntas sólo hay una respuesta. La respuesta es “JESUCRISTO”.

© - Todos los derechos reservados por los autores de la obra
Para dejar tu comentario, por favor, inicia sesión. Si todavía no tienes una cuenta en Selah, puedes registrarte gratuitamente.