6587 visitasAcunar la esperanza

Hoy vi la esperanza
y la vi fragil y cansada,
triste y solitaria.
Buscaba un hogar
para hacer noche
y no lo encontraba.
Nadie parecía necesitarla
para mirar más allá
del día presente.
Nadie parecía quererla
para dibujar un camino
hacia el día siguiente.
¿Es que ya no hay lugar para la esperanza?
¿Es que ya no hay quien la reciba?
No quisiera que tome frío la esperanza,
no quisiera que se enferme,
no quisiera que se debilite,
no quisiera que se caiga.
¿No me das una mano?
Vamos, juntos, a acunar la esperanza
y a hacerle unos mimos para que crezca,
vamos a arrullarla en un canto
de mil voces distintas para que sienta,
y a darle un poco de amor
y otro poco de fe para que viva.
Vamos, juntos, no dejemos que se nos muera.

Fuente: Red Latinoamericana de Liturgia CLAI
Temas: Esperanza

 

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