Agasajar
“La vida adolescente es vida nueva. Un renacimiento que demanda aprendizaje de bienvenida. Familias, escuelas, iglesias y otras instituciones pueden y deben hacer lugar para este segundo nacimiento. Si la primera natalidad resulta un acontecimiento único, que marca una diferencia ene. Mundo, la segunda implica, si se quiere, un esfuerzo adicional, una más compleja cultura afectiva e intelectual en la recepción, porque se trata de un nacimiento conciente a una esfera de vida corporal, de sensibilidad y de pensamiento distante de la infantil. Dar la bienvenida a ese segundo nacimiento significa participar activamente en él. Si el primer nacimiento es dar a luz, el segundo atañe a revisar la luz de las herencias, cuestionar su pertinencia, preguntar, inquirir y hasta cambiar de luz. Los/as adolescentes no pueden estar solos/as en ese alumbramiento. No hay nacimiento en soledad, extrañados del mundo y de la sociedad de su época.
Agasajar, dar la bienvenida, hacer lugar, ofrecer una silla a la mesa son todas actividades que involucran esfuerzos, tensiones, presupuestos, aprendizajes y reconocimientos.
La adolescencia es un sistema complejo de adioses, de dolorosas despedidas. Forma parte del agasajo por el nuevo nacimiento, intentar distribuir saberes y poderes del duelo y la pérdida para transformar esa aflicción en conocimiento existencial y recursos de vida posible.”

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