C: Oh Dios de nuestras pequeñas iglesias, ayudanos a salir de nuestras rutinas y aun de las indiferencia institucional; ayudanos a descubrir la riqueza de nuestras diferencias, y lo bueno y hermosos de nuestro encuentro alrededor de la Palabra y del servicio a nuestro prójimo
P: SEÑOR TE PRESENTAMOS NUESTRAS IGLESIAS Y SUS DIVERSOS PROGRAMAS DE MISION Y EVANGELIZACION. OYENOS SEÑOR!
C: Oh Dios del barrio en que vivimos, reconocemos que caminamos por tus veredas con la vista baja, más atentos a las baldosas rotas y lo que dejan los perros, que a las personas con quienes vivimos. Aunque nuestra nariz se choque con el rostro de mi vecino en el ascensor, preferimos preguntar lo obvio que lo necesario.
P: SEÑOR, AYUDANOS A SALIR AL ENCUENTRO DE NUESTROS VECINOS Y COMPARTIR NUESTRAS VIDAS.
C: Oh Dios de los niños, de los que piden una moneda en el semáforo de la esquina. Cuántas veces pensé que un adulto avivado lo explota, o que la policía debiera hacerse cargo de ellos, o que debiera haber alguien que se ocupe de sacarlos de la calle (y de mi vista)
P: AYUDANOS A CONTRIBUIR PARA QUE NO SEAN EXCLUIDOS POR SU POBREZA Y LA FALTA DE UN HOGAR ESTABLE.
C: Oh Dios de las familias, vemos todos los días, a partir de la media tarde, la recorrida por las calles de nuestro barrio de niños, mujeres y hombres, que, con mucha destreza, tantean bolsas de basura para vivir. Perdona nuestra mirada fugaz y la rápida diferencia que hacemos entre "ellos" y "nosotros".
P: SEÑOR AYUDANOS A RESPETAR A LOS QUE VIVEN DISTINTO A NOSOTROS

© - Todos los derechos reservados por los autores de la obra
Para dejar tu comentario, por favor, inicia sesión. Si todavía no tienes una cuenta en Selah, puedes registrarte gratuitamente.