Era un hombre que tenía un un manzano en su huerta que daba unas manzanas de tan mala calidad, que era imposible comerse siquiera una. Un dia fué donde el sacerdote y le dijo que como expiación de sus pecados y como ofrenda a Dios el no comería de su manzano aquel que daba frutos amargos. Se fue de lo más contento de que habia engañado a Dios y a aquel sacerdote. ...