Duración: 5 minutos
Personajes: Cristo. Hombre.
(Jesús entra por un costado, el hombre sale a su encuentro).
Hombre: Disculpa, Señor ¿dónde vas?
Cristo: Voy hacia aquel monte.
Hombre: ¡Al monte! ¿pero tú sabes?. Allí sólo van los que han hecho mal, aquellos que han robado, matado o no sé que cosas; pero tú....
Cristo: Sí, yo iré... Tengo que subir, es importante. Yo no he hecho mal, sin embargo, sobre mis espaldas cargo la maldad de todo el mundo, y también la tuya... Si no subo morirás tú y todos los demás. Sólo mira a tu alrededor, gente asesinada, matanzas por ideales que nadie entiende; otros se suicidan al no encontrar esperanza en sus vidas.... ¿Entiendes porqué subir, si mi Padre sufre y yo también? Por eso me envió...
Hombre: ¿Cómo, tu Padre te envió? No, no, no entiendo...Allí morirás y ... tu Padre te envia. ¡ Qué Padre podría hacer eso! La verdad es que no comprendo... Tu padre te envia y tú obedeces, ¡qué locura! No lo puedo creer.
Cristo: Obedecer, ese es el problema del hombre: Adán, Caín, desde el principio hasta hoy han desobedecido... y tú también lo has hecho.
Hombre: Bueno, sí, trato de ser...
Cristo: Si entendieras la trascendencia de Dios en tu vida, si yo estuviera realmente en tu vida, no sólo tratarías, sino que lo harías.
¡Cuánto dolor evitarías para tu vida!
Hombre : Me doy cuenta del dolor, del sufrir. Y estas cadenas que me tienen atado, necesito la libertad, la limpieza, la tranquilidad...
Cristo: La paz, el amor de Dios que te protege, bendice, que te considera, Tu Creador, y lo principal, tu perdonador.
Por eso tengo que subir al monte, morir injustamente, derramar mi sangre como sacrificio de expiación y clavar en esa cruz la carga que hoy oprime tu vida y la de todo el mundo.... Hombre, ven conmigo.
Hombre: Señor, mi Señor, no quiero que me dejes solo...
Cristo: Estás cansado y trabajado, los muchos pecados han producido un sufrir constante... Ven y yo te haré descansar.
Hombre: ¿Cómo descansaré Señor, si tú vas rumbo al monte de la muerte?
Cristo: ¿De la muerte? Dirás de la victoria. El poder de Dios se hará sentir en toda la tierra, y el mal será herido de muerte. Tú podrás decir libre soy y tengo paz. Entonces, la muerte ya no será más y la victoria se elevará en el infinito del cielo....¡Ven sígueme!..(el hombre lo sigue y salen juntos).

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