3571 visitasDinámica: Ante la sequedad y el cansancio

Todos los que ocupamos algún cargo de responsabilidad en la iglesia,
o tenemos muchas actividades que realizar en ella, tarde o temprano
nos encontramos con un problema que casi se nos pasa desapercibido:
nos secamos.
En vez de tener en nosotros "ríos de agua viva" nuestra fuente
interior está agotada, y los frutos del Espíritu no se ven porque
hace tiempo que se han dejado de producir. Sentimos entonces que
nuestro trabajo es estéril y nos acompaña una sensación de soledad y
de falta de sentido, pero no nos damos cuenta que el problema radica
justamente en que entre tanto regar jardines ajenos, hemos descuidado
nuestro propio jardín.

En eso pensamos cuando nos tocó hacer, con el hno. Miguel Arenas,
una liturgia en un encuentro para líderes laicos. Y como creemos que
es algo que nos pasa a todos, les compartimos parte de lo que hicimos
en esa ocasión, tomando una idea de algo que aparece en el folleto
"Juntos", con motivo de los 20 años.

Esta parte la incluímos durante la liturgia en el espacio para una
"Oración de Intercesión".

Pusimos una mesa al frente, y sobre ella una fuente con agua, y 8
cartelitos que llevaban cada uno el nombre de un "fruto del Espíritu"
(Gál.5:22,23).

Frente a cada cartelito, pusimos trozos de cintas de distintos
colores.
Por ejemplo, frente al cartelito que decía "amor" habían trozos de
cinta roja; frente al que decía "gozo" habían trozos de cinta
amarilla; frente al que decía "paciencia" habían trozos de cinta
rosada; etc.etc. En la mesa también pusimos alfileres.

Hicimos ver a los hermanos nuestra necesidad como líderes de limpiar
nuestras fuentes y llenarnos nuevamente de "agua viva", y de pedir al
Señor con vehemencia que hiciera brotar en nosotros nuevamente
frutos.

¿Qué frutos he dejado de producir? ¿Tal vez ya no hago las cosas con
gozo, sino por obligación? ¿Tal vez he perdido la paciencia y el
dominio propio?
¿A lo mejor me falta tanto amor como le exijo a otros? Como líder,
quizás no soy manso/a ni bondadoso/a, sino soberbio/a, agresivo/a,
impaciente, falto de comprensión.

Invitamos entonces a las hermanas y hermanos a pasar adelante, y en
actitud de oración mojar sus dedos en la fuente con agua, y elegir
entre los frutos representados aquél o aquellos que ya no
producíamos, y lo confesáramos abiertamente prendiendo sobre nuestro
corazón las cintas que representaban esos frutos. (¡Hubo hermanos
que sacaron una cinta de cada una!) Después que todos tuvimos
nuestras cintas, dimos ocasión por si alguno/a quería compartir en
voz alta el motivo de su elección, y pedimos a una
hermana que nos dirigiera en una oración de intercesión muy especial,
poniendo delante del Señor esas necesidades tan personales pero tan
necesarias para nuestro trabajo

Fuente: Red Latinoamericana de Liturgia CLAI
Temas: Discipulado, Dones

 

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Comentarios de nuestros lectores
Fecha
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Puntaje
Opinión
2002-09-20 17:43:33
Nilda Caraballo
10
Es un trabajo de motivación para todas aquellas personas que de alguna forma u otra Dios ha puesto responsabilidades en nuestras manos....Que lo que hagamos por los demás tambien sea para nuestro crecimiento espiritual....Diso los siga bendiciendo en gran manera.