Narrador:
"Hubo un intérprete de la ley que se levantó un día y dijo a Jesús, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?
Jesús le dijo: ¿Qué esta escrito en la ley?
¿Cómo lees?
El intérprete de la ley, respondiendo dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente y a tu prójimo como a ti mismo."
Jesús le dijo: Bien has respondido. Haz esto, y vivirás.
(Se abre la cortina o se enciende la luz)
PRIMERA PARTE:
(Una niña entra por un lado del frente, montando una bicicleta, y llega hasta el medio y simula un repentino mareo, deja caer la bicicleta y poco a poco se deja caer como muerta.)
A un costado del altar se encuentra una ventana en la cual se encuentra asomando una mamá. Un poco atrás de ella se encuentra su hija hablándole en forma impaciente)
HIJA: Mamá!!!!
Hazme caso.
Hace rato que te estoy llamando.
¿Qué tanto miras por la ventana?
MAMA: Me parece que alguien se cayó en la
calle, pero no miro si se mueve.
¡Sabra Dios si está con vida!
Pero no te preocupes, hija.
¿Para qué me llamabas?
Disculpame, no te había escuchado.
¿Ya terminaste tu tarea?
¿Quieres que te ayude?
(Se cierra la cortina y habla el narrador)
NARRADOR: En muchas ocasiones nos damos cuenta que alguien necesita ayuda, pero nuestras ocupaciones nos hacen indiferentes al mal que está sufriendo nuestro prójimo.
Quizas podemos preguntar, como aquel intérprete de la Ley, que queriendo justificarse a si mismo, dijo a Jesús:
¿Y quién es mi prójimo?
Jesus le respondio de esta manera: "Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron e hiriéndole, se fueron dejándole medio muerto.
Pero, ¿qué está pasando en nuestra historia?
No muy lejos viene alguien, una o dos personas que pueden auxiliar a esta niña que está desmayada! Veamos que pasa...
SEGUNDA PARTE:
Niña/o #1 Mira! La bicicleta que tanto
quiero.
Niña/o #2: Ahora es tu oportunidad.
Está como caída del cielo.
Corre y llévatela!
Apúrate, antes que te vean.
Niña/o #1 No me atrevo...Ahí, junto a
ella hay alguien.
Seguro que no me va a dejar
llevármela. Debe ser de ella.
Nina/o #2 Tu no te fijes. ¡Es tuya!
¿No ves que ni siquiera se
mueve? Si está dormida peor
para ella. Ni cuenta se va a
dar.
Nina/o #1 ¿Y si se despierta?
Nina/o #2 Pues la vuelves a dormir.
¡Andale, apurate!
Así me llevas a mi tambien
a mi casa cómodamente en
bicicleta.
(Se suben a la bicicleta y dejan tirada a la niña que está inconsciente) (Se cierra la cortina y continúa hablando el narrador)
NARRADOR: Con qué facilidad las cosas materiales nos ciegan para no darnos cuenta que hay un Dios que nos está mirando. La actuación de estas dos personas es como la de aquellos ladrones de los que Jesús estaba hablando al intúrprete de la ley. ¡Malvados ladrones!
Claro que no todas las personas son así. Me recuerdo que Jesús continuú su historia al intúrprete de la ley así: "Aconteció que descenció un sacerdote por aquel camino y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo....
TERCERA PARTE:
(Aparecen por un lado del frente un carro con chofer y acompañante escuchando la radio
en la estación cristiana y vienen comentando sobre la predicación que están escuchando, caminan hasta donde está la niña en el suelo)
Chofer: ¿En verdad crees que la venida
del Señor está tan cerca como
dicen? ¿O será que sólo tratan
de asustarnos para tenernos
todo el tiempo metidos en la
iglesia?
Acompanante: Pues, hay muchas señales, tu
sabes... De lo que sí estoy segura es que nadie puede saber el
dia ni la hora. Debemos ser
muy, pero muy cuidadosos de
llevar una vida buena y
agradable a los ojos de Dios.
¿No crees?
Lo que pasa es que muchas
veces nos asustamos porque no
estamos preparados para ese
gran día.
¡Espera!...Hay alguien tirado
en la acera. Vamos a ayudarle.
Chofer: Agh!!! ¡Será un borracho!
Ya se levantará.
Acompanante: No, no... Está con la cara al
sol y hace mucho calor.
Detente, vamos a ver si
podemos hacer algo para
ayudarle.
Chofer: No, no nos corresponde.
Ademas, ya nos pasamos.
Acompanante: Pero es alguien necesitado.
No importa su situación. Dios
también le ama y debemos
ayudarle.
Chofer: Ya habrá quien le ayude. No
te preocupes.
Acompanante: Vamos a llamar al 911 . . .
Chofer: Te digo que no. Podemos
meternos en problemas. Los que
viven ahí cerca son los que
deben llamar a la policia.
Nosotros, . . . ¡como que no
vimos nada!
Acompanante: No creo que esté bien, por
favor vamos a regresarnos. ¿Por
que no me contestas? Ah, ya
se . . . . tu corazón se ha
endurecido. . . qué triste . .
Yo me siento mal por no
haberme bajado a ayudar a mi
semejante.
(Acompañante se muestra cabizbaja mientras el narrador continúa hablando)
Narrador: Todo cristiano puede ser
movido a compasión, pero no
actuamos. No obstante, en su
relato, Jesús le dice al
intérprete de la ley que un
samaritano que iba de camino
se acercó al herido y
viéndolo fue movido a
misericordia.
ULTIMA PARTE: (Acompañante levanta la cara
al cielo y dice)
Acompañante: Dios no puedo ser yo quien le
ayude a esta persona.
Perdóname. Pero te pido que
envíes pronto tu ayuda, envía
ángeles, o . . . SI, SI,
Señor: envía UN BUEN
SAMARITANO!
¿Quién será ese buen
samaritano?
(A este punto se unen todos los participantes y repiten, dirigiéndose al publico y al mismo tiempo:
¿HAY AQUI ENTRE USTEDES UN BUEN SAMARITANO?
Narrador: ¿Quién es ese buen samaritano?
Jesus dijo que ese samaritano,
acercándose, viendo sus
heridas, echándoles aceite y
vino y poniéndole en su
cabalgadura, lo llevó al
mesón, y cuidó de él. Otro día
al partir, sacó dos denarios,
y los dio al mesonero, y le
dijo: Cuídamelo y todo lo
que gastes de máas, yo te lo
pagaré cuando regrese.
Le preguntó Jesús al
intérprete de la ley: ¿quién,
pues, de estos tres te
parece que fue el prójimo del
que cayó en manos de los
ladrones?
El intérprete de la ley le
contestó: El que usó de
misericordia.
Entonces Jesús le digo:
VE, Y HAZ TU LO MISMO.
(Aqui van de dos en dos los participantes a atender a la persona lastimada y devolverle su bicicleta. La levantan de la mano y se
unen todos los participantes tomados de las manos y a lo largo del escenario y bajan sus cabezas en señal de terminar el drama).

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