El pastor está preparando a un hombre para su último viaje en esta vida.
Con voz callada pero firme el pastor dice, "¡Denuncia el diablo! ¡Llámale un sinvergüenza desgraciado por toda su maldad que es!"
El hombre muriendo no dice nada.
El pastor repite su orden.
Aun así, el hombre muriendo nada dice.
El pastor, un poco molesto, dice, "Oye, ¿por qué rehusas denunciar el diablo y toda su maldad?"
El hombre muriendo responde, "¡Hasta que estoy bien seguro por donde voy, yo no creo que sea muy conveniente enojar a nadie!"

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