5844 visitasEl niño que no conocía el mar

Diego no conocía la mar. Su padre, Santiago Kovladoff, lo llevó a
descubrirla. Viajaron al sur.
Ella, la mar, estaba más allá de los altos médanos, esperando.
Cuando el niño y su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de
arena, después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue
tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedó
mudo de hermosura.
Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a
su padre:
-¡Ayúdame a mirar!

Fuente: Red Latinoamericana de Liturgia CLAI

 

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