2638 visitasIrradiar a Cristo

Jesús mío, ayúdame a esparcir tu fragancia dondequiera que yo vaya,
inunda mi alma con tu Espíritu y tu Vida; penetra en todo mi ser y
toma posesión de tal manera, que mi vida no sea en adelante sino una
irradiación de la tuya.

Quédate en mi corazón con una unión tan íntima, que las almas
que tengan contacto con la mía, puedan sentir en mí tu presencia y
que, al mirarme, olviden que yo existo y no piensen sino en Ti.

Quédate conmigo. Así podré convertirme en luz para los otros.

Esa luz, oh Jesús, vendrá de Ti; ni uno solo de sus rayos
será mío: yo te serviré apenas de instrumento para que Tú ilumines a
las almas a través de mí.

Déjame alabarte en la forma que es más agradable, llevando mi
lámpara encendida para disipar las sombras en el camino de otras
almas.

Déjame predicar tu Nombre con palabras o sin ellas... con mi
ejemplo, con la fuerza de tu atracción, con la sobrenatural
influencia evidentemente del amor que mi corazón siente por Ti.



Fuente: Red Latinoamericana de Liturgia CLAI
Temas: Espíritu Santo, Cristo, Luz

 

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Comentarios de nuestros lectores
Fecha
Usuario
Puntaje
Opinión
2001-07-17 17:56:07
Ruth Maria Salinas Maldonado
10
Que Dios Bendiga rica y abundantemente hoy y siempre a las almas involucradas en tan invaluable unción del Espíritu Santo, pues solo a traves de él podemos decir las cosas mas hermosas a Nuestro Padre Celestial.