6906 visitasJosué 24:1-2 y 15-18

Introducción

Luego de una alocución de despedida de Josué (cap. 23), sigue otra arenga, que también tiene las características de un discurso de despedida (cap. 24). Ambos textos son parte de la obra histórica deuteronomística, pero guardan diferencias entre sí. El cap. 23 emplea el lenguaje de la época deuteronomista, y habla de la manera cómo hay que servir a Yavé y bajo qué condiciones la tierra podrá quedar en posesión del pueblo; el cap. 24 contiene rasgos antiguos y plantea una pregunta fundamental: ¿a qué Dios adorar?
El autor conocido como Deuteronomista coleccionó y reelaboró una serie de tradiciones históricas, redactando su obra con una perspectiva teológica definida: la fe del pueblo en un solo Dios, Yavé; y el culto centralizado. El texto de Josué 24 evidencia que el sometimiento al liderazgo de Yavé crea las bases necesarias para la unidad política del pueblo de Israel.
El cap. 24 contiene elementos de una confesión de fe proveniente del culto, ampliados por el Deuteronomista para explicar la transformación de la asociación de tribus en una unidad político-cultual de Israel. De esta manera y según la óptica del autor, la unidad del pueblo es creación de Yavé mismo y una consecuencia de la fe. El hecho fundante es la fe en un solo Dios. Este Dios congrega las tribus y les señala su futuro.

Repaso exegético

Jos 24 no es un relato sobre la fundación de un santuario. El v. 26 indica expresamente que en ese lugar ya existía un santuario. Lo único nuevo en cuanto a materialización es la colocación de una gran piedra debajo del árbol frente al santuario ya existente. Lo decisivo es la asamblea que toma una determinación en cuanto a su fe y su Dios. Allí se constituyó la llamada anfictionía de las doce tribus.
El meollo del texto es la opción por Yavé, el Dios de Israel, combinada con la renuncia a los otros dioses; tanto a los antiguos que fueron venerados por los antepasados, como a los dioses de las tierras recientemente conquistadas. El texto muestra que desde sus orígenes, Israel estaba ante la alternativa de servir a los dioses del respectivo lugar de asentamiento o al Dios que llamó a Abraham, liberó a los esclavos en Egipto y acompañó al pueblo durante su marcha histórica. Este Dios “ambulante” no se encuadra en el esquema de los demás dioses de la antigüedad, relacionados siempre con un determinado país o una región. El Dios de Israel es el Dios de la historia, la libertad y la responsabilidad; y no está limitado a determinadas regiones geográficas. Incluso las formas verbales empleadas en el relato evidencian este carácter no limitado de Dios: tomé, traje, aumenté, di, saqué, introduje, envié. Desde la Mesopotamia y hasta la Tierra prometida, pasando por Egipto, Yavé guió a su pueblo e impuso su voluntad, teniendo como meta la entrada a la Tierra prometida.
La pregunta esencial que se le plantea al pueblo reunido en Siquem no es, pues, si quiere optar por este o por aquel Dios; sino si quiere decidirse entre los dioses inmóviles y sujetos a un determinado territorio, o el Dios que está por encima de toda fijación geográfica. Este planteo recuerda el Decálogo y sobre todo su primer mandamiento.
A ello se agrega otro dato más. Yavé es un Dios que no sólo acompaña a su pueblo a lo largo de su historia, sino que también hace historia. Yavé guía los destinos de su pueblo sin preguntar dónde y cuándo ello acontece, y sin pedir permiso a nadie. Ese Dios no fijado a un determinado lugar y tampoco a la naturaleza está por encima de todas las cosas. Usa, forma y transforma lo que él quiere. Lo que podría haber parecido una carencia de este Dios, a saber, la falta de una geografía específica, es en realidad la característica de su superioridad: este Dios domina todos los países y pueblos; y ello le permite llamar a Abraham, elegir y guiar a este pueblo pequeño y darle una tierra concreta. La primera opción no fue hecha por los antepasados del pueblo de Israel – ellos veneraban a otros dioses –, sino por Dios. Israel sabe esto y lo acepta. Sin esta primera elección, sin soberanía de Yavé, no existiría la historia de Israel.
Ahora el pueblo debe optar. La opción renovada por este Dios es un claro sí de Israel a su historia, guiada hasta ese momento por Yavé. A su vez, en la asamblea de Siquem queda vinculada la fe en Yavé a un pacto de obediencia. Es interesante cómo Josué enfatiza la seriedad y la responsabilidad de este pacto, oponiéndose retóricamente en un primer momento a una opción entusiasta (vs. 19-20), para luego comprometer con más fuerza al pueblo.

Breve reflexión teológica

La tendencia básica del ser humano – de pueblos enteros – es acomodarse a las circunstancias. Para satisfacer las necesidades más inmediatas, “alcanzan” los dioses locales. Pero Yavé, el Dios de la historia, no nos deja quietos y quietas. Llama, insiste, empuja, exige opción, pide respuesta, solicita responsabilidad. Nuestra opción por Dios – el Padre de nuestro Señor Jesucristo – sólo puede ser respuesta a su opción, nunca al revés.
Preguntar a quién queremos servir, a otros dioses o al Dios que se nos reveló en Jesucristo, puede provocar sorpresa. Nuestra visión del mundo parece haber superado el politeísmo; y quizá para muchos la opción se da entre el ateísmo y la fe cristiana. O eventualmente entre un teísmo filosófico vago e impreciso y la fe bíblica. Pero hay más. Detrás de cualquier alternativa a la fe bíblica – llámese ateísmo, teísmo, ideologías, posturas filosóficas e incluso ideas cristianas – se ocultan actitudes cómodas y egoístas, acaso más peligrosas que los dioses inocentones y pintorescos de la antigüedad mitológica. Para muchos, la idolatría se ha encarnado en el lujo, el dinero, la comodidad, el status, el poder, las ventajas de la globalización. Para otros, quizá en la sexualización totalmente irresponsable de la sociedad, el despilfarro, la falta total de solidaridad y de respeto al prójimo. Nuestra “civilización cristiana” hace agua por todas partes. Los chicos de la calle se mueren de frío, la prostitución crece cada vez más, la falta de trabajo esta abarcando a sectores cada vez más amplios, los derechos sociales y económicos son pisoteados como nunca antes. Ese no es el modelo de convivencia que quiere Dios, el Creador y Señor de la historia de Israel y el Padre de nuestro Salvador Jesucristo. Se impone urgentemente una renovación total. Pero toda renovación comienza con una toma de posición y una clara decisión: qué debemos hacer, qué queremos hacer.
Con la avalancha de la idolatría y los falsos dioses, la Iglesia, el pueblo de Dios, está ante la alternativa de optar nuevamente por el Dios de la historia, la vida y la salvación, o de dejarse arrastrar por los ídolos de la destrucción y la marginación.

Posible esquema para la predicación

1. Todos y todas vivimos con la necesidad de tomar decisiones. Muchas de ellas son simples y muy cotidianas; en otros casos, se trata de decisiones fundamentales para la vida. Todo lo que se relaciona con nuestra opción de fe y vida cristianas, no pertenece a las decisiones simples, sino a las fundamentales.
2. La situación actual, en la que tantas personas son marginadas y destruidas, pide a gritos una renovación total. Todos y todas tenemos que ver tanto con la situación existente como con la exigencia de cambio. El cambio debe pasar por nosotros mismos. Es más: en términos bíblicos, debe comenzar por nosotros.
3. Es posible optar por el Dios de la vida y la salvación, porque él ya optó por nosotros, por su pueblo de Israel y por toda la humanidad. Nuestra opción es respuesta a su iniciativa salvífica, e implica una gran responsabilidad de parte nuestra. Vivir plenamente el Evangelio de Jesucristo es participar en la obra de Dios en este mundo.

Fuente: ISEDET - Depto. de Biblia

 

© - Todos los derechos reservados por los autores de la obra

Comparte este recurso
 
1. Copia y pega este link en un e-mail o mensaje instantáneo:


2. Envía el link a esta página usando la aplicación de correo electrónico de tu computadora:
Enviar link a esta página por e-mail

 

Deja tu comentario

 

Para dejar tu comentario, por favor, inicia sesión. Si todavía no tienes una cuenta en Selah, puedes registrarte gratuitamente.

Comentarios de nuestros lectores
Fecha
Usuario
Puntaje
Opinión