A la sombra, Señor, de tu mirada
comienzo alegremente mi tarea,
que en el trabajo a que me llamas, vea
de salud y placer fuente sagrada.
Que el bello sol no acabe su jornada
sin dejar en mi mente nueva idea,
que no desmaye el brazo en la pelea
ni el alma por el odio sea turbada.
Que de sereno amor me sienta henchido,
que de mi firme voluntad sea dueño
Y resista el dolor con pecho fuerte'
que otro mi afan bendiga agradecido,
que el trabajo me de tranquilo sueño
y que viva cual si hoy fuera mi muerte.

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