8924 visitasSalmo 8

Introducción

En el calendario litúrgico cristiano, el primer domingo después de Pentecostés se celebra el misterio de la Trinidad. La Trinidad es un concepto teológico posbíblico que trata de sintetizar la idea cristiana sobre Dios, y significa tradicionalmente la unión de tres personas en una: el Padre (Creador), el Hijo (Jesús el Cristo) y el Espíritu Santo (para muchos el aspecto femenino de Dios).

De tal manera la divinidad forma una especie de familia o comunidad con características humanas (ver aspectos antropomórficos de Dios); que es a su vez un prototipo o modelo para las comunidades humanas. La teología cristiana afirma que Dios es uno, pero que tiene diversas manifestaciones que participan de la misma naturaleza o esencia. También encontramos otros ejemplos en la Biblia de personificaciones relacionadas con la divinidad; por ejemplo la sabiduría (Proverbios 8) y la palabra (Juan 1:1-14).
Génesis 1:1-2:4 pone en primer plano a Dios como Creador. Es el primer relato bíblico sobre el origen del mundo y de la humanidad, donde se destaca la maravillosa obra de Dios a través de su palabra. La obra creadora está contada como una liturgia gradual que comienza a partir del caos y el vacío (v. 1) y abarca todo lo que existe: la luz, la oscuridad, los cielos, la tierra, el mar, las plantas y árboles, los astros, toda clase de animales marinos y terrestres, hasta el ser humano que fue hecho a imagen y semejanza de Dios para que sea el encargado y mayordomo de toda la creación. Así se destaca la estrecha relación entre Dios y el ser humano, que participan de naturalezas afines. El versículo 26 utiliza la primera persona del plural (“hagamos”), sugiriendo que Dios no está solo y que alguien más colaboró para engendrar al ser humano.
2 Corintios 13:11-13 es la conclusión y el saludo final de la Carta a los Corintios. El apóstol recomienda a los hermanos estar alegres, tener un mismo sentir y vivir en paz. Destacamos la bendición del versículo 13 pues menciona las tres personas de la Trinidad asociadas a tres virtudes fundamentales: “la gracia del Señor Jesucristo, el amor del Dios y la comunión del Espíritu Santo”.

Mateo 26:16-20 se encuentra entre los textos de la pasión y padecimientos de Jesús antes de su muerte (la traición de Judas, la negación de Pedro, su agonía y el proceso seguido en su contra). El evangelista presenta un Jesús muy humano y humilde, tratando de organizar la cena de Pascua con sus discípulos.

Análisis del texto

El Salmo 8 es un canto de alabanza que entona la comunidad para exaltar el esplendor del Creador, de la creación, y la dignidad del ser humano (comparar con Salmos 19 y 104). Este Salmo evoca sin duda el relato de la creación, en especial Gn 1:26ss, en lo que se refiere a la naturaleza y atribuciones del ser humano en relación con el Creador y la creación.

El himno celebra en primer lugar (v. 1) el nombre del Señor Yavé, con el cual se manifiesta en toda la tierra, y repite la fórmula al final a manera de inclusión (v. 9). Conviene recordar que en el lenguaje bíblico el nombre está íntimamente relacionado con la naturaleza e identidad de la persona (ver Éxodo 3:14).

El versículo 2 ofrece una paradoja de cómo lo fuerte y majestuoso se sustenta en lo débil y pequeño. La mayor alabanza y exaltación de la obra creadora del Señor está en “la boca de los niños y de los que maman”. Esta idea es utilizada por Jesús en el contexto de una discusión con los sacerdotes y escribas, cuando expulsa a los vendedores del Templo (Mt 21:16); y también cuando enseña a la gente, explicando cómo el Evangelio se revela a los sencillos y pequeños antes que a los sabios e inteligentes (Mt 11:25).

Los versículos 3-8 nos llevan a la cuestión principal en la interpretación del Salmo: ¿Qué es el ser humano? ¿Cuál es su posición con respecto a Dios y con respecto a la creación?
De acuerdo a Gn 1:26, ya hemos visto que el ser humano es imagen y semejanza del Creador. La idea de que el ser humano es, por su naturaleza, de origen y linaje divino también está presente en tradiciones antiguas de Mesopotamia y Egipto, y en muchos casos alimenta la “ideología sagrada” de la monarquía y del rey.
El ser humano es definido como “poco menor que un Dios (elohim)” (v. 5), una especie de semidiós o Dios menor, lleno de esplendor y dignidad (atributos de los Dioses). El término elohim en hebreo es plural aunque en la Biblia normalmente designa al Dios de Israel (singular), y algunas veces también a los Dioses. Las versiones que traducen por ángeles toman el término de la Biblia griega (LXX).
Entonces el ser humano participa de la naturaleza divina y colabora con el Creador en el señorío sobre sus obras. Hebreos 2:6-9 hace a su vez una relectura de este Salmo para demostrar la supremacía del Hijo y su obra redentora, sobre los ángeles y los seres celestiales. Hebreos destaca la novedad de Jesús como ser humano que se humilló hasta la muerte, para luego ser exaltado y constituido Señor de todo el universo.

Para la reflexión

¿Podemos reconocer otros aspectos o manifestaciones de Dios además de las mencionadas aquí?

¿Qué otras implicaciones tiene para el ser humano y sus formas de vida, haber sido creado a imagen y semejanza de Dios?

¿Cuáles son las responsabilidades y atribuciones del ser humano en su ejercicio del señorío sobre la creación de Dios?

Conviene explorar algunos de los principios ecologistas actuales desde una perspectiva teológica.

Bibliografía

Hans-Joachim Kraus, Los Salmos. Vol. I; Salamanca, Sígueme, 1993.

Fuente: ISEDET - Depto. de Biblia

 

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